lunes, 7 de marzo de 2011

Las personas toxicas

Los vampiros emocionales
Personas Toxicas.


Vampiros emocionales. De acuerdo, el término es bastante dramático, y algunos dirían que hasta excesivo… pero después de un encuentro —por breve que sea— con uno de estos individuos, todos estamos de acuerdo en que es el único que realmente los describe. Después de tratarlos, nos sentimos como si una especie de `Drácula síquico’ nos hubiera drenado emocionalmente, dejándonos deprimidos, sin energía, con el ánimo apagado.

Existen dos clases de vampiros emocionales —ambos igualmente tóxicos— que debes aprender a reconocer.

Amenaza invisible
El primero es el vampiro invisible. Y es que muchas veces, el comportamiento de estas personas no es abiertamente tóxico, por decirlo de esta forma. Por lo tanto, es difícil reconocerlas y `neutralizarlas’. Después de todo, son pocos los que no captan cuando alguien se comporta de una manera grosera o desagradable con ellos, o cuando trata de ofenderlos de acción o de palabra. Pero dicen que no hay peor contrincante que un enemigo invisible, y es verdad.

Muchos vampiros emocionales operan `por debajo del radar’. En otras palabras: su comportamiento tóxico no es evidente; este se oculta detrás de una actitud o unas palabras inocentes. Esto se debe a que ellos envían `mensajes dobles’, que es el arte de decir una cosa aparentemente inocua, e insinuar otra muy diferente.

Por ejemplo: `Qué bien te queda ese vestido’, dice tu `mejor amiga’… antes de agregar: `Incluso te hace cintura’. `Qué bien te ves… para tu edad’. Este tipo de comentario también se conoce como `el dulce envenenado’, porque, detrás del elogio, siempre hay una crítica implícita.

El vampiro solapadotambién suele recurrir al humor como una forma de atacarte sin dar la cara ni sufrir las consecuencias. La regla que funciona aquí es la siguiente: si él o ella bromean con que tienes sobrepeso o no encuentras pareja… no debes ofenderte, porque se trata de una broma.

Cuando Susana, un ama de casa de 32 años, le pidió a su suegro que no le hiciera más chistes sobre su peso, él no solo le hizo sentir que ella era una acomplejada sin el mínimo sentido del humor… `sino que acabó dándome cátedra sobre la importancia de quererme tal como soy. O sea, que el problema acabé siendo yo’, contó, indignada.

El lenguaje corporal también es una estrategia muy común de los vampiros emocionales. Te dicen `Respeto tu decisión’… con una sonrisa cínica en la cara; juran que te aprecian… con los brazos cruzados; te piden que les creas… y desvían la mirada (a veces el gesto es tan sutil, lo que los psicólogos llaman una microexpresión, que no lo captas a nivel consciente; pero sientes que algo simplemente no `cuadra’). Ellos te dicen una cosa, pero tú percibes todo lo contrario. Ellos para conseguir lo que quieren mienten a tal grado que ellos mismo se creen la mentira que han creado con tal de manipular personas o situaciones. Esta discordancia crea una confusión interior que, a la larga, te afecta, confunde y te descontrola.

Vale aclarar que, muchas veces, el vampiro emocional no opera a nivel consciente; no sabe el efecto que tiene en los demás, pero a lo que se da cuenta se aprovecha de eso y es típico que siempre quieren tener la razón y mandar en las decisiones que se tomen, le cuesta demasiado dar la razón a los demás, esperando siempre que sea la otra persona que ceda antes sus demandas, Simplemente, es su forma de ser. Como también ocurre con el segundo ejemplar.

Vampiro a la vista…
La segunda clase de vampiro emocional es más fácil de detectar, pero no menos difícil de sobrellevar. Estos son algunos de los ejemplares más comunes, de acuerdo con las teorías de las expertas en relaciones interpersonales Cheryl Richardson, autora de Take Time for Your Life(Toma tiempo para tu vida) y la doctora Lillian Glass, autora de Toxic People (Gente tóxica).

1. Los negativos. Ven el mundo a través de lentes oscuros. Y a ti te toca la ardua tarea de elevarles el ánimo, lo cual es como subir una piedra montaña arriba. `Tengo que buscar trabajo’, dice ella. `Ahora hay muchas oportunidades en tu campo’, le dices tú. `Sí, pero a mi edad…’, apunta ella. `La experiencia vale de mucho’, señalas. `Ay, pero las empresas prefieren personas jóvenes…’. Llega el momento en que tú, que tratabas de animarla, acabas más deprimida que ella, y temiendo por tu futuro laboral.

2. Los quejosos. Se pasan la vida lamentándose de lo mismo —y `lo mismo’ puede ser la pareja, el empleo, los hijos, la economía—, pero nada hacen para cambiar la situación. En realidad, esta persona solo quiere quejarse, pues esto le produce un alivio momentáneo. ¿Tú? Después de una sesión maratónica de quejas, en la que al final nada se resuelve, acabas drenada.

3. Los criticones. Ponen objeción a todo lo que dices y haces; para ellos, tú nunca das la talla. Por supuesto, insisten en que las críticas son `por tu bien’. Pero la realidad es que te dejan por el piso. Por regla general, estas personas le encuentran un defecto a todo: la película, la cena, el servicio en el restaurante… ¡Son irritantes y ¡agotadoras!

4. Los belicosos. Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una reacción agresiva. Sientes que debes vigilar lo que dices o haces, para no encender la pólvora, porque cuando estallan, ¡arde Troya! Esto apaga tu espíritu.

5. Los débiles e indefensos. Constantemente necesitan que hables por ellos, los defiendas, los apoyes, los protejas… porque ellos, pobrecitos, no saben valerse por sí mismos. Pero, sin duda, llevar todo ese peso sobre tus espaldas te quita hasta la última gota de energía. ¿Ellos? Tranquilos y felices, porque no tienen que hacerse responsables por sí mismos. En este grupo hay que incluir a los `poca cosa’ que practican la agresión pasiva; esos que, después de un desacuerdo, te juran que no te guardan rencor… pero luego se olvidan, por ejemplo, de pasar por ti a la hora acordada. Es su forma indirecta de castigarte.

6. Los sarcásticos. Sus comentarios —crueles, burlones, en fin: sarcásticos— pueden resultar chistosos, pero cuando ese humor negro siempre va dirigido a ti, acaba por minar tu espíritu. Después de una sesión de ironías y comentarios ácidos, te sientes dolida e insultada.. Su humor hiriente es tóxico para el alma, porque siempre golpea donde más duele.

7. Los catastróficos. Siempre están hablando de huracanes, enfermedades, muertes, desgracias y colapsos económicos. Para ellos, la vida es un peligro inminente, y si algo va a ocurrir, seguramente será muy malo. Cinco minutos con ellos acaban con tus nervios.
8. Los mixtos estos tienen aspectos de algunos de los tipos siendo muy frecuente que usen la manipulación a través de la victimización para lograr con ello que te sientas culpable, y mal contigo mismo, eso es lo que estas personas buscan.

Un peligro real
Daniel Goleman, autor del best seller internacional La inteligencia emocional, nos asegura que el efecto que nos causan estas personas va más allá de una molestia momentánea. De acuerdo con su último libro, Social Intelligence (Inteligencia social), nuestros intercambios diarios con la pareja, los hijos, el jefe y aun con extraños, moldean la estructura física de nuestro cerebro a nivel celular; esto, a su vez, afecta todas las células del cuerpo, efectuando cambios incluso a nivel genético.

En otras palabras: nuestra reacción ante los demás tiene un impacto biológico en nuestro organismo, ya que durante un contacto social segregamos hormonas que afectan desde nuestro corazón hasta nuestro sistema inmunológico. Según Goleman, las buenas relaciones son como una vitamina; las malas, como un veneno. Y no solo eso: las emociones ajenas son contagiosas, lo mismo que un catarro. ¿Entiendes ahora por qué es tan importante neutralizar a los vampiros emocionales?

Los pasos claves

1. Reconocerlos.
Determina en qué categoría cae esa persona que te deja drenada anímicamente. De esta manera nunca te toma desprevenida, pues ya sabes cómo opera.

2. Mantener el balance interior. Para evitar el contagio, muchas veces entender por qué esa persona tiene ese efecto sobre ti, te ayuda a protegerte de su influencia negativa. Cuando sabes que es ella, y no tú, la que tiene un problema (porque es negativa, belicosa, catastrófica, etc.), puedes mantener una distancia emocional que te permite observar su comportamiento `desde afuera’, sin que te afecte.
3.Lo mas importante eres Tu.  Debes tener muy claro que lo que realmente te debe importar eres TU y lograr mantener una salud mental y estados de ánimos adecuados. Por lo tanto en tu lista de prioridades debes estar en primer lugar tu, en segundo lugar tu, y en tercer lugar tu.
                                 La Adolescencia temprana



Crecimiento y desarrollo - Adolescentes ( 12 – 15 años)
Crecimiento y desarrollo: Adolescencia temprana (12 a 15 años)
La adolescencia temprana es un período de muchos cambios físicos, mentales, emocionales y sociales. Con el comienzo de la pubertad, se producen cambios hormonales. Los adolescentes tempranos pueden sentir preocupación por estos cambios y por la forma en que otras personas los percibirán. Este también puede ser un período en que su adolescente tal vez enfrente presión de sus compañeros para usar alcohol, productos del tabaco y drogas, y participar en actividades sexuales. Otros retos pueden ser los trastornos de la alimentación, depresión, dificultades de aprendizaje y problemas familiares. A esta edad, los adolescentes toman más decisiones por cuenta propia sobre amigos, deportes, estudios y escuela. Se vuelven más independientes y desarrollan su propia personalidad y sus propios intereses. Aunque tal vez quieran tomar más decisiones solos, los adolescentes tempranos todavía necesitan la guía y el apoyo de usted en sus elecciones.
Cómo apoyar el proceso de aprendizaje de su niño
  • Siga participando en las actividades escolares y muéstrele a su adolescente que usted lo(a) apoya.
  • Ayúdele a encontrar programas y actividades después de clase que sean de su interés.
  • Si su hijo o hija tiene dificultades en la escuela, tal vez convenga que le busque un tutor o le ayude a programar apoyo escolar de refuerzo con sus maestros.
  • Ayude a prepararlo para la transición a middle school (6º a 8º grado) y luego a high school (9º a 12º grado).
  • Asegúrese de que la carga escolar y de tarea de su adolescente sea compatible con las actividades después de clase en las que participa. De no ser así, trabaje con su consejero escolar o maestro para ayudar a que no tenga dificultades.
  • Ayude a su adolescente a organizarse en middle school dándole una agenda para que anote sus tareas y actividades.
Hitos del desarrollo Desarrollo social y emocional
  • Más preocupado por la imagen corporal, la apariencia y la ropa
  • Concentrado en sí mismo
  • Más interesado en, e influenciado por su grupo de compañeros
  • Menos afectuoso, a veces temperamental, descortés o irascible
  • Preocupado por la dificultad creciente de los requerimientos escolares
  • Tal vez experimente con conductas de riesgo y roles de adulto
  • El conflicto es común al empezar a rechazar los valores e ideas de los adultos
Desarrollo cognitivo
  • Más capaz de pensar en forma abstracta
  • Más capaz de expresar sentimientos hablando de ellos
  • Tiene un sentido más claro de lo que está bien y lo que está mal
Desarrollo físico
  • La adolescencia es un período de crecimiento rápido, en estatura y peso.
  • En los varones aparece el vello corporal, las voces se vuelven más graves y los testículos aumentan de tamaño.
  • En las niñas puede aparecer el vello corporal, crecen los senos y empiezan a menstruar.
  • El desarrollo de las diferentes partes corporales puede ocurrir en forma no sincronizada. Por ejemplo, la nariz, los brazos y las piernas pueden crecer más rápido que el resto del cuerpo.
  • Puede aparecer el acné a medida que las glándulas sebáceas se vuelven más activas.
Desarrollo sexual
Los adolescentes se preocupan mucho por el desarrollo de su cuerpo, su sexualidad, autoestima, sus relaciones cambiantes con sus padres y amigos, y la necesidad de establecer su independencia. Al hablar con una adolescente, el objetivo debe ser darle información precisa y ayudarle a descubrir sus sentimientos. De esta manera, el joven podrá controlar su vida en forma responsable, especialmente la vida sexual. Los adolescentes tempranos pueden sentir presión por actuar como si lo supieran todo, aun cuando están totalmente perdidos. Es útil que usted guíe a su hijo firmemente y que tenga una buena comunicación con él o ella. Su disponibilidad para hablar de cualquier aspecto de la vida sigue siendo importante. Aun si prefieriría que su adolescente se comportara en forma diferente, asegúrese de que él o ella sepa que usted se preocupa por su salud y su bienestar. Su influencia puede ser mayor si lo escucha, observa su conducta y le habla. Al ofrecerle información actualizada, usted le da la oportunidad de tomar decisiones informadas. Si el adolescente tiene un sentido claro, positivo y orgulloso de su propia sexualidad, tomará decisiones más cuidadosas y responsables más a menudo.